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Antecedentes históricos sobre el control de infecciones nosocomiales y de herida quirúrgica
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Antecedentes históricos sobre el estudio y control de infecciones nosocomiales y de infección de herida quirúrgica

Dra. Enriqueta Baridó Munguía

Los cirujanos franceses De Chauiac y Paré, cirujanos franceses en los siglos XIV y XVI respectivamente establecieron el concepto de prevención de infección de sitio quirúrgico al señalar que los pacientes y las heridas se podrían manejar para hacerlos menos susceptibles a las infecciones, reconociendo que tanto la limpieza como la nutrición eran importantes para prevenir y tratar la infección. En 1830 J.Y. Simpson realizó un detallado estudio acerca de la epidemiología y las medidas preventivas de la " fiebre quirúrgica", concluyendo que la transmisión de la infección se realizaba por los cirujanos, sus ayudantes y enfermeras (1). Ignaz Semmelweis en 1860 relacionó la mortalidad de las mujeres por fiebre puerperal a la contaminación causada por las manos de los médicos y logró disminuir (la mortalidad) al establecer la obligatoriedad del lavado de las manos, introduciendo, además el concepto de antisepsia, al utilizar soluciones con hipoclorito para ello (2). A pesar de que con esta medida se logró disminuir la tasa de mortalidad de las pacientes por fiebre puerperal, no fue sino hasta después de Lister y ya en el siglo XX que se estableció la necesidad de practicar la antisepsia no solo en las manos de los médicos sino en la piel por incidir del paciente con soluciones antisépticas que causaban tanto daño a la dermis que se dice que la principal razón por la que Halstead introdujo el uso de guantes fue para proteger las manos de los cirujanos del efecto deletéreo de los antisépticos. La introducción de la antisepsia, considerada uno de los avances más importantes de la cirugía, no logró abatir la ocurrencia de infecciones (3). El descubrimiento y utilización de los antibióticos a principios del siglo XX vino a revolucionar el tratamiento de diferentes infecciones y a dar la sensación de falsa seguridad a los cirujanos, ya que si bien hemos aprendido a prevenir algunas infecciones, otras muy graves están surgiendo como consecuencia, entre otros factores, de su indiscriminada utilización de tal manera que la infección continua siendo una de las complicaciones más frecuentes en pacientes sometidos a procedimientos quirúrgicos. 

Existen proyectos nacionales e internacionales que han tenido un alto impacto en la disminución de las complicaciones infecciosas postoperatorias al iniciar programas de vigilancia y control de las Infecciones nosocomiales, mediante intervenciones fundamentadas en las mejores prácticas:
El Centro de Control de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés) en conjunto con 350 hospitales en Estados Unidos realizó el  Estudio de Eficacia en el Control de las Infecciones nosocomiales (SENIC por sus siglas en inglés). Demostraron incuestionablemente que la vigilancia epidemiológica, al obtener información válida y confiable en cada uno de los hospitales, es uno de los  factores fundamentales en el control de las infecciones nosocomiales, con estos resultados se implementó un  programa estratégico para la prevención de dichas complicaciones, llamado Sistema Nacional de Vigilancia de Infecciones nosocomiales (NNIS por sus siglas en inglés) del CDC, proyecto exitoso que ha logrado una disminución de más del 44% de las infecciones relacionadas particularmente a catéter venoso y a infecciones de sitio quirúrgico (4-8). El éxito de este programa ha sido tan determinante que se ha establecido la obligatoriedad de contar en cada uno de los hospitales de EUA con un comité de vigilancia y control de las infecciones nosocomiales y este es uno de los requisitos para acreditarse en el Comité Interdisciplinario para la Acreditación de Organizaciones de Atención a la Salud (JCAHO).

En México el estudio del impacto de las infecciones nosocomiales fue iniciado por el Dr. Samuel Ponce de León quien en 1983 estableció en el Instituto Nacional de la Nutrición un programa de vigilancia y control de las infecciones relacionadas a la atención médica mediante el cual se logró una disminución del 55% en la razón de infecciones hospitalaria con una disminución en la mortalidad asociada del 36% (9), (Fig. 1). Este sistema se convirtió en un modelo que se implementó en el resto de los  Institutos Nacionales de Salud y hospitales de 3er nivel del Instituto Mexicano del Seguro Social) (10-12). La investigación en epidemiología hospitalaria realizada por p grupo estableció las bases para la creación, en 1997, de la Red Hospitalaria de Vigilancia Epidemiológica ( RHOVE ) como parte de la estrategia nacional para fortalecer la práctica médica y disminuir las Infecciones nosocomiales en los hospitales del sector salud, simultáneamente en colaboración con la Dirección General de Epidemiología se elaboró la primera Norma Oficial Mexicana para la prevención y control de las infecciones nosocomiales (13). Los resultados de estas actividades y los evidentes beneficios de estos programas, han justificado también en México que los programas de vigilancia y control de infecciones sean un requisito para la acreditación de hospitales ya que se considera que la frecuencia de infecciones nosocomiales es uno de los mejores indicadores de la calidad de la atención médica.


Fig.1 

Bibliografía:

  1. Wenzel RP. Is there infection control without surveillance? Chemotherapy 1988; 34:548-552.
  2. LaForce FM. The Control of Infections in Hospital: 1750-1950. In Prevention and Control of Nosocomial Infections/ Richard Wenzel. Williams&Wilkins 1997
  3. Selwyn S. Hospital Infection: the first 2500 years. J Hosp Infect. 1991; 18 (Suppl A): 5-64
  4. Haley RW, Hooton TM, Culver DH, et al. Nosocomial Infections in United States Hospitals, 1975-1976. Am J Med. 1981; 947-9
  5. Goldmanne DA. Nosocomial Infection Control in the United States of America. J Hosp Infect 1986;8:116-9
  6. Hooton TM, Haley RW, Culver DH. A Method for Classifying Patients According to the Nosocomial Infections Risks Associated with Diagnosis and Surgical Procedures. Am J Epidemiol 1980;111:556-573
  7. Horan TC, Culver DH, Gaynes RP et al. Nosocomial infections in surgical patients in the United States, January 1986-June 1992. National Nosocomial Infections Surveillance (NNIS) System. Infect. Control Hosp Epidemiol 1993;14:73-80
  8. DiPiro JT, Martindale RG, Bakst A, et al. Infection in Surgical Patients: Effects on Mortality, Hospitalization, and Post discharge Care. Am J Health Syst Pharm 1998; 55:777-81 
  9. Ponce de León RS; Rangel-Fraustro MS; Elías-López J. Infecciones nosocomiales: tendencias seculares de un programa de control en México. Salud Pública Mex 1999, 41 S1, 5-11
  10. Vilar-Compte D, Sandoval S, Gordillo P, et al Vigilancia de las infecciones de herida quirúrgica, Experiencia de 18 meses en el Instituto Nacional de Cancerología Resumen Sal Públ Mex 1999; 41 (Suppl 1): 44-50.
  11. Navarrete NS, Rangel FS. Las infecciones nosocomiales y la calidad de la atención médica. Salud Pública Mex 1999, 41 Supl 1, 64-68
  12. Norma Oficial Mexicana de Emergencia NOM-EM-002-SSA2-2003, Para la Vigilancia Epidemiológica, Prevención y Control de las Infecciones Nosocomiales.
  13. Mangram AJ; Horan TC; PearsonML; et al Guideline for prevention of surgical site infection, 1999. Infect Control and Hospital Epidemiology 1999; 20:250-78).